El 21 de agosto, los estadounidenses estarán mirando el cielo al mismo tiempo. Es que en esa fecha, los científicos alertaron que se producirá un eclipse solar total, que será visible en una franja de 112 kilómetros de ancho que atraviesa todo el país.

Pero la gran noticia no sólo trajo curiosidad: las autoridades se están preparando como si se tratara "del fin del mundo". Déficit de baños portátiles, apagones de celulares y grandes embotellamientos en el tráfico son algunos de los problemas que contemplan los especialistas en situaciones de emergencia.

Según el medio nacional Newsweek, el "gran eclipse americano" -como fue bautizado- podría ser un "desastre". Uno de los puntos que más preocupan a las autoridades es el gran número de espectadores que querrá trasladarse hasta las zonas donde será más visible el fenómeno. A menos de un mes de que ocurra, se estima que alrededor de 7,4 millones de personas se concentrarán en la franja donde el Sol quedará "totalmente bloqueado".

 

Según la NASA, este espectáculo será visible en catorce estados: Oregón, Idaho, Wyoming, Montana, Nebraska, Iowa, Kansas, Missouri, Illinois, Kentucky, Tennessee, Georgia y Carolina del Norte y del Sur. Depende en que punto esté la persona, los científicos de la agencia resaltaron que el eclipse se podrá contemplar durante un máximo de dos minutos y 41,6 segundos. Los que podrán observarlo por más tiempo serán los que estén al sur de la localidad de Carbondale, en Illinois, y las ciudades céntricas de Kentucky.

Los preparativos para el "desastre"

La agencia Bloomberg calculó que durante el recorrido del eclipse, el fenómeno podría destruir más de 9 000 megavatios de la energía que generan granjas y paneles solares. Esto equivale a la producción de nueve reactores nucleares y una cantidad suficiente para abastecer a cerca de siete millones de hogares.

Los 14 estados que están dentro de la franja ya realizaron una "planificación para el desastre". En el caso de Missouri, el nivel de prevención se asemeja al de una tormenta de nieve o eventos como el desfile del Día de San Patricio o una celebración de la Serie Mundial de Béisbol. El gran número de curiosos que se trasladarán a esta zona atascarán las rutas nacionales desde los días previos al eclipse. Brad Kieserman, el vicepresidente de operaciones de desastres y logística de la Cruz Roja Americana, aseguró que "algunos de estos lugares nunca van a ver un tráfico igual" y que en algunos puntos "la población será duplicará".

Con respecto al hospedaje, las autoridades ya informaron que los hoteles que están en la trayectoria del eclipse fueron reservados antes de junio. Además, los precios se elevaron hasta alcanzar los 1000 dólares por noche. Para la Cruz Roja esto va a generar aún más problemas ya que en caso de un siniestro, no tendrán espacios disponibles para hospedar a los afectados. Es por eso que la organización optó por preparar cientos de refugios de emergencia en las principales ciudades.

En referencia a la tecnología, las torres de servicio celular que están en la franja no podrán soportar un número tan elevado de usuarios. Según los expertos, en los puntos donde se pueda contemplar el fenómeno las personas no podrán usar Internet ni el GPS de sus teléfonos.

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