El virus informático que en un principio parecía afectar aisladamente hospitales en Inglaterra se ha esparcido a decenas de países, entre ellos EE.UU., Canadá, China, Italia, Taiwán y Rusia. Se trata de WannaCry, un programa informático cuyo objetivo es 'secuestrar' los archivos de una computadora para posteriormente pedir su 'rescate' a los usuarios a cambio de una suma de dinero. 

 

La compañía rusa de seguridad informática Kaspersky ha detectado más de 45.000 ataques en 74 países alrededor del mundo. En tanto, el equipo de investigadores independientes de ciberseguridad Malware Tech ha creado un mapa  con los sitios en los que se ha detectado.

 

Uno de los más afectados era Reino Unido, donde más de una decena de hospitales registraban problemas en algunas salas de emergencia, las líneas telefónicas, el envío de mails y la generación de citas médicas. Según la primera ministra británica Theresa May, causó alarma mundial y afectó entre otros a hospitales británicos y empresas españolas. 

"No se trata de un ataque contra el NHS (sistema nacional de salud), es un ataque internacional y varios países y organizaciones se han visto afectados" dijo May.

El ataque se produjo mediante un virus ransomware, que afecta a los "sistemas Windows cifrando todos sus archivos y los de las unidades de red a las que estén conectados", según el Centro Criptológico Nacional (CCN) español, la división de los servicios de inteligencia encargada de la seguridad de las tecnologías de la información.

En el caso de los hospitales británicos, el ataque obligó a desviar ambulancias, suspender citas rutinarias e incluso, según dijo una testigo a la AFP, alteró intervenciones quirúrgicas.

"Ciertas organizaciones del NHS informaron a NHS Digital que se vieron afectadas por un ataque informático", anunció el Servicio Nacional de Sanidad (NHS, en inglés).

Un portavoz del hospital Saint Bartholomew de Londres dijo que estaban sufriendo "problemas informáticos graves" y retrasos en sus cuatro establecimientos.

"Lamentamos tener que cancelar citas rutinarias", añadió el portavoz, precisando que habían desviado sus ambulancias a otros establecimientos. El Centro Nacional de Ciberseguridad británico estaba asistiendo en la investigación del incidente, aparentemente provocado por la transmisión de un virus llamado Wanna Decryptor, afirmó.

Prácticamente a la misma hora, varias compañías españolas, entre ellas el gigante de las telecomunicaciones Telefónica, fueron víctimas de un ciberataque con un virus del mismo tipo que el británico.

"El ataque ha afectado puntualmente a equipos informáticos de trabajadores de varias compañías. Por tanto, no afecta ni a la prestación de servicios, ni a la operativa de redes, ni al usuario de dichos servicios", dijo el ministerio en un comunicado publicado en Madrid.

El ciberataque "no compromete la seguridad de los datos ni se trata de una fuga de datos", insistió el Ministerio de Energía, que también se encarga de las cuestiones digitales.

El ransomware es un pequeño programa informático, que se suele ocultar en un fichero de apariencia anodina. Una vez infectado, el usuario no puede acceder a sus ficheros mientras no pague un rescate.

¿Ataque al azar o intencionado?
David Emm, investigador en seguridad informática de GReAT (Global Research & Analysis Team), en Kaspersky Lab, una empresa especializada en programas antivirus, explicó que "hay varios motivos para los ciberataques, desde los beneficios financieros al deseo de plantear alguna reivindicación social o política, pasando por el ciberespionaje e incluso el ciberterrorismo".

Sin embargo, si la captura de pantalla que presentaron algunos medios "reclamando 300 dólares es correcta, esto sugiere que es un ataque al azar, más que algo intencionado" a gran escala.

"Si un ciberdelincuente puede golpear tantos sistemas a la vez, ¿por qué no pedir mucho dinero?".

Dos empleadas de un hospital de Londres, que pidieron no ser identificadas, explicaron a la AFP que les pidieron "apagar todos los ordenadores e incluso el wifi de nuestros teléfonos".

"Los ordenadores no funcionan", añadieron, aclarando que el problema "no tiene ningún impacto en los pacientes".

Sin embargo, Caroline Brennan, una mujer de 41 años estaba en el Hospital de Saint Bartholomew para ver a su hermano, recién operado a corazón abierto, explicó a la AFP los problemas que le ocasionó el ciberataque.

"Hasta hace unos minutos no nos dijeron que estaba vivo y bien", explicó, casi diez horas después del fin previsto de la intervención.

"Llegamos a mediodía y nos dijeron que todavía lo estaban operando, cuando se suponía que iba a acabar todo a las 8 de la mañana".

"Luego, a las 13H00, nos dijeron por primera vez que había habido un problema, que el sistema se había estropeado y que no podían trasladar a nadie hasta que se resolviera, por lo que estaba todavía en el quirófano", explicó.

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